martes, 9 de septiembre de 2008

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Si hubiera querido tomarla por la espalda, lo hubiese hecho, pero no, solo se iba y forzaba a mi corazon a no mirar atrás y al caminar solo empuñaba las manos para no ir a desparramarme con la lluvia. En cada paso, el cuerpo pesaba, como si el alma se espandiera y quisiera gritar, como si doliera mas allá, donde uno no sabe como tocar...


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